Lucía y Juan Esteban

Lucía conoció a Juan Esteban de la manera en la que se conocen las personas en las películas. Un encuentro casual, salida en grupo de amigos.

Desde el primer momento en el que cruzaron palabras ella supo que algo iba a pasar. Él se mostraba interesado en ella, le preguntaba cosas, se dirigía todo el tiempo a ella. En algunos momentos la platica se cerraba entre los dos. Los demás desaparecían. Pero ella no estaba interesada en él, no todavía. La noche trascurrió y la luna los escucho cantar. Se despidieron a las 2:20 de la noche.

Ella se fue a dormir pensando en él.

Él no dejo de pensar en ella toda la noche. “Lucía” no dejaba de pronunciar su nombre. Un nombre común, pensaba él, pero ella hacia que fuera el nombre más interesante del mundo.

Esa fue la única, primera y ultima vez que se vieron. Durante un relativamente largo tiempo.

Ella había dejado lo sucedido esa noche, en esa noche.

Un día ella entró a Facebook y vio una solicitud de amistad. Era él. E inmediatamente lo aceptó.  Entró a Twitter y vio un nuevo seguidor. Él. Tal parece que lo sucedido esa noche, no se iba a quedar para nada en esa noche. Pero ella no quería tomar nada en serio.

Platicas casuales, amistosas, simples. Eso fue lo único que hubo entre ellos

Ambos vivieron su vida.

Un día normal, Lucía decidió hablarle, solo para saludar. Juan Esteban se alegró muchísimo, y ahí empezó todo.

Hablaban diario, desde que despertaban hasta que dormían. Ella despertaba con un “Buenos días” de él, aunque le había dicho mil veces que odiaba los buenos días. Él se dormía con un “Buenas noches” de ella. No pasó mucho tiempo, y el mundo confabuló para que coincidieran a pocos metros. Él le dijo que quería verla, ya hacía mucho que no se veían. Desde la primera y única vez, cuando la luna los escuchó cantar.

Ella estaba muy nerviosa, solo lo había visto una vez.

Juan Esteban llegó, le abrió la puerta del carro y Lucía subió. Ella odiaba que le abrieran la puerta. Pero solo a él se lo permitía.

Hablaron tímidamente los dos, y la música salvaba esos momentos de silencio incomodo, que él rompía siempre. No pasaron más de dos canciones, y sus voces habían silenciado la música.

Reían y reían, hasta que llegaron al sitio donde los niños comen y juegan. Ella detesta que le paguen las cosas cuando considera que es solo una amistad normal. Se acercaron a comprar fichas y ella sacó rápidamente su dinero para pagar sus fichas. Él a base de juegos mentales, logró que ella le dejara pagar. En realidad, no quería que fuera una amistad normal.

Jugaron. Rieron. Vivieron. Se turnaban eligiendo un juego cada uno. Las fichas parecían infinitas. Eso no era malo.

Jugaron, y jugaron. Juan Esteban perdía a propósito, y eso a ella le enojaba. Le enojaba en serio. Pero bastaba una broma de él para que todo volviera a la normalidad.

Él le robó unas risas, se acercó y le dio la ultima ficha de recuerdo.

Ella la tomó y salieron del lugar. Caminando hacia el carro, todo parecía con más color, más brillante. Esa canción del grupo de chicos con cabello largo sonaba de fondo. Todo era perfecto.

Se subieron.

Él insistia en que ella pusiera su iPod, pero ella no comparte su música. Con nadie. Y pasó lo esperado, con él decidió sí hacerlo.

Empezó una canción de ese grupo que solo ella conoce. Y él empezó a cantar. Ella no podía creer que él los conociera.

Cantaron, se perdieron por las calles, encontraron  salida y la llevó donde pertenecía. Se estacionaron. Juan Esteban le dio un beso en la mejilla. Lucía le lanzó una mirada de asesino. Y él sonrió. Todo estaba bien.

Se despidieron. Ella vio la placa de su carro desaparecer entre el trafico.

Estaba en el aire.

El tiempo pasó y seguían hablando, hasta que a Lucía se le presentaron otras situaciones. Situaciones que la confundían. Pero con él no había nada de confusión. Ella le contaba sobre su confusión y él la entendía, la apoyaba y aconsejaba.

Otro día, el mundo volvió a jugar el papel de rebelde. Él, la llevo a donde caen las estrellas y la luna los escuchó cantar, los vio reír, los vio hablar, los vio bailar, y otras cosas que solo la luna y ellos sabrán. Ella estaba muy triste por la confusión, pero volaba con él. A él no le importaba que ella tuviera esa confusión, porque amaba volar con ella.

Esa fue la ultima vez que lo vio.

Se perdió en la confusión, que poco a poco se fue aclarando. Y  cuanto más se iba aclarando, más se iba alejando de Juan Esteban.

Ya no habían buenos días, ya no habían buenas noches.

Pasado el tiempo, él vio que ella era feliz. Muy feliz. Enamorada. Decidió seguir.

Ella lo encontró intentando ser feliz. Lo estaba logrando. Lo acepto, y siguió.

Se perdieron en el mundo. Cada quien en su mundo.

Le siguieron cantando a la luna, cada quien su felicidad. 

 

“Y así pasó, como en película de Disney Channel”.

Yo no lo escribí.


The Hunger Games Movie Meme → 3 Emotional Scenes [3/3]: Katniss and Peeta’s homecoming;

(via ohjaimelannister)



ohne-dich:

MY FAVORITE MOVIES

Harry Potter and the Deathly Hallows: Part 2 (2011) - Director: David Yates

Until the very end.

(via i-am-lord-trolldemort)


Una montaña rusa es más estable que esta relación.



-rowling:


Harry Potter + Horcruxes 

Asked by Anonymous 

-rowling:

Harry Potter + Horcruxes 

Asked by Anonymous 

(via i-am-lord-trolldemort)


If I could meet anybody in the whole world, dead or alive, it would be Audrey Hepburn. She is my idol. I’ve been watching her movies since I was a little kid.

(via fyeahnolanemily)